Metodología

La metodología del itinerario se basa en dos focos: la experiencia (acción) y la iluminación (reflexión).descarga

La premisa de partida de todo el planteamiento del itinerario es ayudar verdaderamente a las personas a responder adecuadamente a la grandeza de la vocación a la que son llamados. Por eso la metodología no se puede salir de este planteamiento de ayudar en todo momento. Los contenidos, por tanto, no se exponen de forma teórica como si fueran charlas sueltas en las que el que escucha se limita a recibir pasivamente. No se hace así, por que no sería de gran ayuda. Se trata más bien de acompañar, de ayudar acompañando en el proceso. Y para que esta ayuda sea eficaz, es necesario iluminar, interpretar, lo que se está viviendo o se va a vivir. Pero siempre desde una perspectiva adecuada, esto es, desde la antropología cristiana. Por eso la metodología invita a la persona que recorre este itinerario a entrar poco a poco en un proceso de mejora personal, de profundización en el conocimiento mutuo, de volver a leer el plan de Dios sobre su vida y la de su pareja.

Las sesiones presenciales se dedican a recoger las vivencias que las parejas han tenido a lo largo de la semana, entre una sesión y otra, haciendo las dinámicas propuestas o leyendo los textos entregados. Es un momento de recoger frutos, compartir experiencias, resolver dudas, profundizar en cuestiones vistas anteriormente… totalmente en la libertad de que cada uno aporta lo que desea. También se emplea tiempo en dar algunos de los contenidos en formato píldora, es decir, con un formato de exposición más o menos breve, apoyado siempre en una presentación atractiva, Así mismo se ofrecen los textos de referencia de lo que se esté trabajando en esos días, y se lleva a cabo algunas de las dinámicas de forma individual o en pareja.

A lo largo de todo el itinerario se van utilizando varias herramientas pedagógicas. Cada una de ellas está elegida para profundizar e integrar los distintos contenidos según el tiempo y los recursos disponibles, y el momento del itinerario concreto. Todas están al servicio del binomio metodológico: experiencia-iluminación. Algunas de ellas son:

  • la bitácora o cuaderno de viaje.
  • vídeos, películas enteras o escenas puntuales.
  • presentaciones audiovisuales atractivas.
  • preguntas que provoquen la reflexión.
  • dinámicas personales y de pareja.
  • textos de meditación de la escritura o del magisterio de la Iglesia.

 

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